EL EJERCICIO COMO HERRAMIENTA TERAPÉUTICA

Publicado en por Rafiki


Resumen
 
Numerosos  estudios  han demostrado  los  efectos beneficiosos  del  ejercicio  físico  regular,  su
efecto protector contra todas las causas de mortalidad y su aplicación terapéutica en patologías
como  la cardiopatía  isquémica,  la  insuficiencia cardíaca    y EPOC. La  inflamación crónica de
bajo  grado  es  un  término  que  designa  los  estados  caracterizados  por  niveles  sistémicos
elevados  (duplicados o  triplicados) de algunas citoquinas: TNFα,  IL-1,  IL-1ra,  IL-6,  sTNF-R  y
PCR (considerado  factor predictor de enfermedad cardiovascular y marcador de severidad en
el  paciente EPOC).  Los estímulos que producen este aumento  no  son bien  conocidos  .    La
reducción  de  la  carga  pro-inflamatoria  existente  en  procesos  crónicos,  podría  explicar  la
relación  entre  los  beneficios  del  ejercicio  físico  regular,  la  prevención  y  la  mejoría  de  los
síntomas de estas patologías.

 
Se ha  descrito  una  relación  inversa entre  la  inflamación  crónica de  bajo grado  y  el nivel  de
actividad física, aunque no hay evidencia suficiente para establecer una relación causal, ya que
los  mediadores  inflamatorios  podrían  ejercer  exclusivamente  de  marcadores  de  salud  o
enfermedad.

 
Diversos estudios han demostrado que el músculo esquelético tiene la capacidad de expresar y
liberar  citoquinas  de distintas  familias  que mediarían  la  acción  anti-inflamatoria  del ejercicio,
considerando así al músculo como un órgano endocrino. Estas citoquinas con acción  local  y
sistémica son las denominadas “miokines”, que inducidas por la contracción muscular, podrían
influir  en  el metabolismo  y  sistema  inmunológico  y modificar  la  producción  de  citoquinas  de
otros tejidos y órganos como el tejido adiposo, hígado y cerebro. 

 
El ejercicio  físico produce una respuesta  inflamatoria significativamente distinta a la producida
por procesos agudos. En    la  respuesta producida por el ejercicio,  son  los niveles de  IL-6  los
que aumentan principalmente,    lo  hacen  de  forma exponencial    y  en  relación a  la duración,
intensidad  y masa muscular  implicada en el ejercicio. El aumento de  IL-6 es  seguido por un
aumento de otras citoquinas con acción anti-inflamatoria  (IL-1ra,  IL-10, sTNF-R) y  los niveles
disminuyen en el período post-ejercicio. La IL-6 (considerada como pro y anti-inflamatoria) tiene
una  acción  directa  inhibitoria  del  TNF-α,  y  diversos  efectos  metabólicos  contribuyendo  a
mantener la homeostasis de la glucosa durante el ejercicio a nivel hepático, estimula la lipólisis
a  nivel  de  tejido  adiposo  y  estimula  la  liberación  de  citoquinas  con  acción  anti-inflamatoria. Otras citoquinas que  recientemente  se han considerado como posibles  “miokines”  son  IL-8 e
IL-15 cuyas funciones todavía no son bien conocidas.
 
La actividad  física parece ser una  forma efectiva para modular la actividad pro-inflamatoria de
algunos  procesos  crónicos.  A  pesar  de  los  conocimientos  que  se  han  desarrollado  sobre  la
acción  local y sistémica de  las citoquinas  inducidas por la contracción muscular, es necesario
continuar  su  estudio  hasta  poder  llegar  a  optimizar  los  complejos  e  imbricados  efectos  del
ejercicio  físico,  determinar  quienes  deberían  realizarlo  y  las  condiciones  para  optimizar  sus
efectos: tipo de ejercicio, intensidad y duración.


Dra. Carmen-Beatriz Samitier Pastor

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